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Nuestros huesos: nutrientes, alimentos y cuidados.

Mantén tus huesos fuertes para optimizar tu postura y tus movimientos.

Mantén tus huesos fuertes para optimizar tu postura y tus movimientos.

Una pareja mayor de edad hace ejercicio, las palabras nuestros huesos están hechas de col berza para representar una fuente principal de calcio y otros minerales.

Nuestros huesos tienen mucho que ver con nuestro bienestar general. Por un lado, tener huesos sanos nos ayuda a mantener una buena postura y movimientos, y a recuperarnos de las fracturas. Y por otro lado, tener huesos débiles provoca una mala postura, dolor y rigidez.

Lo más importante es que realmente hay muchas cosas que podemos hacer para mantener nuestros huesos fuertes y sanos. Además, nunca es demasiado tarde para empezar a cuidarlos, porque los huesos son tejidos vivos y se renuevan constantemente.

En primer lugar, debemos proporcionarles los nutrientes que necesitan a través de una dieta equilibrada. Por lo tanto, comprender qué aportan los diferentes nutrientes a los huesos e identificar sus principales fuentes alimenticias puede ayudarnos a tomar las decisiones correctas. Por ejemplo, podremos ver que los lácteos no son la solución que el marketing nos ha hecho creer, ni el medio para prevenir la osteoporosis a medida que envejecemos. En cambio, apreciaremos otros alimentos que hasta hace poco quizá ignorábamos, como las verduras de hoja verde oscura, los cereales integrales y las legumbres.

Entonces, ¿qué ocurre cuando tus huesos obtienen los minerales que necesitan a través de una dieta equilibrada? Pues bien, los almacenan, y este almacenamiento los mantiene fuertes, al tiempo que les permite proporcionar estos nutrientes al resto del cuerpo según sea necesario. Por el contrario, si nuestros huesos no obtienen la nutrición adecuada, su suministro de minerales se ve afectado, lo que da lugar a problemas de densidad ósea a medida que envejecemos.

Si bien la nutrición desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud ósea, también es necesario hacer ejercicio con regularidad. 

Hemos mencionado anteriormente que nunca es demasiado tarde para cuidar nuestros huesos. Sin embargo, cuanto antes empecemos, mejor será para nuestra salud ósea a lo largo de toda la vida. Si les proporcionamos a nuestros hijos una nutrición adecuada y hábitos de ejercicio, podrán crecer fuertes. En nuestro caso, cuanto antes empecemos, más preparados estaremos antes de que empiecen a aparecer los cambios hormonales u otros problemas relacionados con la edad.

Partes principales y funciones de nuestros huesos

Partes principales y funciones de nuestros huesos

Nuestro esqueleto está formado por huesos y tejido conectivo: ligamentos, cartílagos y tendones. ¡Y lo que hacen nuestros huesos por nosotros es sorprendente! No solo nos dan forma, sino que también protegen nuestros órganos, producen células sanguíneas importantes, almacenan minerales para el resto del cuerpo y nos ayudan a movernos.

Descubre más detalles sobre las diferentes funciones de nuestros huesos y tejido conectivo pasando el cursor por encima de cada puntero a continuación.

A woman is standing in front of an image of a skeleton.
A woman is doing yoga and another person is standing on one leg.

Los nutrientes para nuestros huesos

Los nutrientes para nuestros huesos

Haz clic en las imágenes de los nutrientes que aparecen a continuación para visitar sus páginas interactivas y obtener más información sobre cómo nos benefician, sus principales fuentes alimenticias y otros datos interesantes. Además, podrás probar nuestra calculadora nutricional personalizada.

Toca las imágenes de los nutrientes que aparecen a continuación para visitar sus páginas interactivas y obtener más información sobre cómo nos benefician, sus principales fuentes alimenticias y otros datos interesantes. Además, podrás probar nuestra calculadora nutricional personalizada.

Calcio

El 98 % del calcio de nuestro cuerpo se encuentra en nuestros huesos, y es fundamental para desarrollar y mantener su fortaleza y estructura. Es importante para el crecimiento rápido de los bebés, los niños y los adolescentes. También mantiene la salud ósea durante la edad adulta y ayuda a ralentizar la pérdida de densidad ósea a medida que envejecemos.

Vitamina D

La vitamina D mejora la absorción del calcio y nos ayuda a mantener niveles adecuados de calcio y fosfato en los huesos.

Ácido ascórbico o vitamina C

La vitamina C mejora la absorción del calcio en nuestros intestinos. Una mayor ingesta de vitamina C está relacionada con un menor riesgo de desarrollar osteoporosis.

Vitamina K

La vitamina K2 aumenta la actividad de los osteoblastos y disminuye la de los osteoclastos, lo que favorece la mineralización ósea. Pequeños estudios también han encontrado una correlación entre los niveles de vitamina K1 en los huesos y la densidad mineral ósea después de la menopausia.

Fósforo

El 85 % del fósforo de nuestro cuerpo se encuentra en los huesos. Actúa junto con el calcio para formar y mantener huesos sanos.

Magnesio

El magnesio es muy importante para la densidad mineral ósea. El 50 % del magnesio total de tu cuerpo se almacena en los huesos.

Manganeso

El manganeso ayuda a diversas enzimas que intervienen en la formación ósea, por lo que es fundamental para la formación de nuestros huesos y para su densidad mineral.

Potasio

El potasio modula la actividad de las células óseas, aumentando la mineralización ósea y disminuyendo la eliminación de calcio de los huesos.

Los alimentos para nuestros huesos

Los alimentos para nuestros huesos

A continuación, puedes ver algunos de los mejores alimentos integrales de origen vegetal para nuestros huesos. Pasa el cursor por encima de cada uno para ver sus principales nutrientes para los huesos, o haz clic en él para visitar su página interactiva con una calculadora personalizada que te ayudará a identificar todos los nutrientes que te aporta este alimento. También encontrarás consejos que te ayudarán a seleccionar, almacenar y prepararlos.

A continuación, puedes ver algunos de los mejores alimentos integrales de origen vegetal para nuestros huesos. Pasa el cursor por encima de cada uno para ver sus principales nutrientes para los huesos, o tócalos para visitar su página interactiva con una calculadora personalizada que te ayudará a identificar todos los nutrientes que te aporta este alimento. También encontrarás consejos que te ayudarán a seleccionar, almacenar y prepararlos.

Frijoles blancos

Frijoles blancos

Ricos en calcio, magnesio, manganeso, potasio y fósforo.

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Camote o batata

Camote o batata

Rico en vitamina C, manganeso y potasio.

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Kiwi

Kiwi

Rico en vitaminas C y K, y en potasio.

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Espinacas

Espinacas

Ricas en vitaminas C y K, y en magnesio, manganeso y potasio.

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Semillas de Chía

Semillas de Chía

Ricas en calcio, magnesio, manganeso y fósforo.

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Avena

Avena

Rica en magnesio, manganeso, fósforo y potasio.

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Soya o soja

Soya o soja

Rica en vitamina K, calcio, magnesio, manganeso, fósforo y potasio.

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Kale o col rizada

Kale o col rizada

Rica en vitaminas C y K, y calcio.

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Col berza

Col berza

Rica en vitamina K, vitamina C, calcio y manganeso.

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Champiñones blancos

Champiñones blancos

Ricos en fósforo y potasio.

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Almendras

Almendras

Ricas en calcio, magnesio, manganeso, fósforo y potasio.

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Coles de Bruselas

Coles de Bruselas

Ricas en vitamina K, vitamina C, manganeso y potasio.

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Datos importantes para la salud ósea

Datos importante para la salud ósea

Pasa el cursor por encima de cada uno de los datos interesantes que aparecen a continuación para dar la vuelta a las fichas y obtener más información.

¡Echa un vistazo a los datos interesantes que aparecen a continuación! Toca los triángulos rojos para dar la vuelta a las fichas y obtener más información.

Hay dos tipos de células que siempre están regenerando nuestros huesos.

Te presentamos al dúo dinámico de nuestros huesos: los osteoclastos y los osteoblastos. Estos dos tipos de células trabajan juntos para remodelar constantemente nuestros huesos. Los osteoclastos eliminan los minerales viejos de nuestros huesos y los liberan en el torrente sanguíneo, mientras que los osteoblastos depositan nueva matriz ósea para que sea mineralizada. Estos chicos siempre están trabajando, ayudándonos a curar lesiones o fracturas y proporcionando minerales al resto de nuestro cuerpo mientras garantizan que nuestros huesos se mantengan fuertes con minerales nuevos. De hecho, ¡cada diez años tenemos un conjunto de huesos completamente diferente! Obtén más información aquí y aquí (enlaces en inglés).

Glándulas tiroides y paratiroides.

Estas glándulas controlan la función de los osteoblastos y osteoclastos.

Entonces, tenemos células óseas encargadas de liberar minerales de nuestros huesos (los osteoclastos) y células encargadas de aportarles minerales nuevos (los osteoblastos). Pero, ¿quién decide cuáles deben ponerse a trabajar y cuándo? Resulta que esas cuatro pequeñas glándulas conectadas a nuestra tiroides, las glándulas paratiroides, pueden detectar si nuestros niveles de calcio en la sangre están bajos. Cuando esto ocurre, producen la hormona paratiroidea o PTH, que indica a los osteoclastos que liberen calcio en la sangre. Y una vez que los niveles de calcio se normalizan, la tiroides envía otra hormona, la calcitonina, para decirle a los osteoclastos que dejen de liberar calcio porque ya tenemos suficiente, muchas gracias. Más información aquí (en inglés).

La salud general de nuestra tiroides también es importante para nuestros huesos, ya que la tiroides aumenta la producción de energía de todas nuestras células, incluidos los osteoblastos y los osteoclastos. De hecho, existe una relación entre las enfermedades relacionadas con el mal funcionamiento de la tiroides y la osteoporosis. Ya sea que una persona padezca de hipotiroidismo o de hipertiroidismo, es importante que se someta a una prueba de densidad mineral ósea. Consulta el estudio aquí (en inglés).

Órganos reproductores masculinos y femeninos.

Las hormonas sexuales también tienen un gran impacto en las células óseas.

Tanto el estrógeno como la testosterona influyen en nuestra masa y resistencia óseas, por lo que cuando nuestro cuerpo produce menos de estas hormonas, aumenta el riesgo de osteoporosis.

El estrógeno actúa tanto sobre los osteoclastos como sobre los osteoblastos, inhibiendo la degradación ósea y estimulando la formación ósea. De hecho, es el estrógeno en los niños lo que conduce al crecimiento; luego, al final de la pubertad, hay una alta concentración de estrógeno que cierra las placas del cartílago al final de los huesos largos (también conocidas como placas de crecimiento), deteniendo así el crecimiento.

En las mujeres posmenopáusicas, a medida que disminuyen los niveles de estrógeno, la actividad de los osteoblastos disminuye, mientras que los osteoclastos continúan degradando los huesos. Por lo tanto, los osteoblastos no pueden seguir el ritmo y es entonces cuando los huesos comienzan a volverse porosos.

La testosterona se puede convertir en estrógeno en nuestras células grasas. Dado que los hombres tienen más testosterona que las mujeres, los niveles de estrógeno en los hombres mayores suelen ser más altos que en las mujeres posmenopáusicas. La testosterona también ayuda a que nuestros músculos crezcan, lo que ejerce presión sobre nuestros huesos y aumenta su resistencia. Sin embargo, los hombres también producen menos testosterona a medida que envejecen, lo que también aumenta su riesgo de desarrollar osteoporosis.

Más información (en inglés).

1/3 de mujeres y 1/5 de hombres de 50 años o más sufrirán fracturas por osteoporosis.

Cada año se producen hasta 37 millones de fracturas por fragilidad en personas mayores de 55 años a nivel mundial. ¡Eso equivale a 70 fracturas por minuto! La mayoría de las fracturas de cadera ocurren entre los 75 y los 79 años, y alrededor del 75 % de ellas afectan a las mujeres.

Las fracturas de cadera provocan dolor crónico, pérdida de movilidad y pérdida de independencia. Alrededor del 20 % fallece en el plazo de un año tras sufrir este tipo de fractura.

Mientras que el riesgo de cáncer de mama en todo el mundo es de 1 por cada 9 mujeres, el riesgo de sufrir una fractura de cadera es de 1 por cada 6. Ver más estadísticas importantes (en inglés).

¿Los estrógenos vegetales ayudan tras la menopausia? ¡Sí! Descubre la ciencia.

Las isoflavonas presentes en la soya o soja son una forma de estrógeno vegetal y, a diferencia de la terapia hormonal que aumenta el riesgo de cáncer de mama, las isoflavonas reducen el riesgo de este y otros tipos de cáncer al tiempo que aumentan la actividad de los osteoblastos.

Esta revisión técnica (en inglés) puede tranquilizarte en lo que respecta a toda la mala fama que rodea a la soya. En realidad, la soya no causa cáncer, problemas de tiroides ni “senos masculinos”.

A su vez, esta revisión sistemática (en inglés) descubrió que 75 mg/día de isoflavonas aumentó la densidad mineral ósea en un 54 % y redujo la pérdida de minerales en un 23 % en mujeres posmenopáusicas. Esta revisión sistemática y metaanálisis (en inglés) descubrió además que los mejores efectos se obtienen con los suplementos de genisteína, un tipo de isoflavona de soya. Y esta otra revisión sistemática y metaanálisis (en inglés) descubrió que las intervenciones con isoflavonas, especialmente las que contenían al menos 50 mg/día de genisteína, eran eficaces para mejorar la densidad mineral ósea en mujeres posmenopáusicas.

Aunque estos estudios se basan en suplementos alimenticios, la realidad es que podemos obtener estos nutrientes directamente de su fuente alimenticia.

½ paquete de tofu – 53 mg de isoflavonas y 36 de genisteína

½ paquete de tempeh – 49 mg de isoflavonas y 28 de genisteína

1 taza de leche de soya – 30 mg de isoflavons y 17 mg de genisteína

1 taza de edamame – 24 mg de isoflavonas y 12 mg de genisteína

Más información aquí (en inglés).

La soya también es una buena fuente de calcio. El tofu elaborado con carbonato cálcico puede aportar a una mujer posmenopáusica el 86 % de sus necesidades de calcio. Prueba nuestra calculadora nutricional personalizada para la soya aquí.

Estudios demuestran que los productos lácteos no reducen el riesgo de osteoporosis.

Sí, es innegable que los productos lácteos son ricos en calcio, fósforo, potasio y magnesio. Pero también lo son muchos otros alimentos no lácteos. Entonces, ¿qué ha convertido a los lácteos en el grupo de alimentos preferido para la prevención de la osteoporosis? El marketing. Los datos cuentan una historia distinta.

Este estudio de cohorte de 2021 (en inglés), realizado con 1140 personas con una edad media de 64 años, no encontró ninguna correlación entre el consumo de lácteos y la resistencia ósea, excepto en el caso del consumo de queso en las mujeres, que se asoció con la pérdida de densidad mineral ósea.

Esta revisión sistemática y metaanálisis de 2019 (en inglés) concluyó que un mayor consumo de leche y productos lácteos no se asociaba con un menor riesgo de osteoporosis ni fractura de cadera.

Además, este metaanálisis de 2023 (en inglés), realizado con casi 500 000 adultos, descubrió que beber 200 g de leche al día se asociaba con un riesgo de fracturas de cadera 7 % mayor y que beber 400 g al día se asociaba con un riesgo 15 % mayor.

Por lo tanto, la leche no es la solución y, de hecho, podría empeorar la situación. En su lugar, deberíamos comer alimentos como los mencionados anteriormente para cubrir todas nuestras necesidades de ingesta de minerales. Además, hay otra fuente potencial de calcio. Ve el siguiente recuadro.

Agua filtrada como fuente de calcio y magnesio.

El agua podría ser una gran fuente de calcio y magnesio.

¿Has visto esa capa blanca que se acumula en la ducha o regadera? ¡Es calcio! Sí, el mismo calcio que necesitamos para nuestros huesos y otras funciones importantes del organismo. La presencia de este y otros minerales en el agua se denomina dureza del agua. Pero no todas las zonas tienen las mismas cantidades. Por eso, varias empresas de filtros de agua ofrecen mapas interactivos en internet para que puedas averiguar cuál es la dureza del agua donde vives. También puedes comprar un kit para analizar la presencia de calcio y magnesio en el agua de tu casa.

El gobierno de Estados Unidos tiene este antiguo mapa de 1975, que nos puede dar una idea.

Al comprar filtros para tu agua potable, asegúrate de elegir filtros que conserven el calcio y el magnesio presentes de forma natural en tu agua. También hay algunas marcas que añaden calcio y magnesio al agua después de filtrarla.

El agua embotellada también puede contener calcio y magnesio, pero de ser así, lo indican en sus etiquetas.

¿Y cuál es la relevancia de tener calcio en el agua? Hagamos los cálculos. Si tenemos agua moderadamente dura en nuestra zona, por ejemplo, podríamos estar ingiriendo entre 50 y 75 mg de calcio por vaso de agua. No parece mucho, pero 50 mg por 8 vasos de agua son 400 mg. ¡Eso sí que es una cantidad significativa!

¿Quieres saber más? Este estudio (en inglés) concluyó que las aguas minerales ricas en calcio son una valiosa fuente de calcio altamente biodisponible para nosotros. Y este estudio (en inglés) también descubrió que el calcio del agua mineral puede favorecer la mineralización ósea e incluso inhibir la desmineralización ósea.

El ejercicio o la falta de determinan la salud de nuestros huesos.

El ejercicio, o la falta del mismo, puede literalmente marcar la diferencia entre tener huesos sanos y fuertes o débiles. Tanto los ejercicios cardiovasculares como el levantamiento de pesas y los ejercicios de equilibrio, nos ayudan a fortalecer nuestros huesos y músculos. Y tener músculos fuertes también contribuye a proteger nuestros huesos.

Ojo, hay un ejercicio que no ayuda mucho a la salud ósea: la natación. Aunque es excelente para la salud cardíaca y el acondicionamiento físico, al no suponer una carga de peso, no ayuda a fortalecer los huesos en sí. Para fortalecer nuestros huesos, necesitamos soportar peso, ya sea el propio o peso añadido.

Descubre cuánto ejercicio deberían hacer tú y tu familia.

Refuerza tus articulaciones aumentando tu nivel de colágeno.

El dolor de rodilla es bastante común y suele ser causado por esguinces o distensiones de ligamentos, desgarros de cartílago o tendinitis. La mejor manera de mantener el tejido conectivo sano, fuerte y flexible es aumentando nuestro nivel de colágeno. La buena noticia es que nosotros mismos podemos producir esta proteína con la ayuda de vitamina C, zinc y cobre.

Hay dos tipos de células que siempre están regenerando nuestros huesos.

Te presentamos al dúo dinámico de nuestros huesos: los osteoclastos y los osteoblastos. Estos dos tipos de células trabajan juntos para remodelar constantemente nuestros huesos. Los osteoclastos eliminan los minerales viejos de nuestros huesos y los liberan en el torrente sanguíneo, mientras que los osteoblastos depositan nueva matriz ósea para que sea mineralizada. Estos chicos siempre están trabajando, ayudándonos a curar lesiones o fracturas y proporcionando minerales al resto de nuestro cuerpo mientras garantizan que nuestros huesos se mantengan fuertes con minerales nuevos. De hecho, ¡cada diez años tenemos un conjunto de huesos completamente diferente! Obtén más información aquí y aquí (enlaces en inglés).

Glándulas tiroides y paratiroides.

Estas glándulas controlan la función de los osteoblastos y osteoclastos.

Entonces, tenemos células óseas encargadas de liberar minerales de nuestros huesos (los osteoclastos) y células encargadas de aportarles minerales nuevos (los osteoblastos). Pero, ¿quién decide cuáles deben ponerse a trabajar y cuándo? Resulta que esas cuatro pequeñas glándulas conectadas a nuestra tiroides, las glándulas paratiroides, pueden detectar si nuestros niveles de calcio en la sangre están bajos. Cuando esto ocurre, producen la hormona paratiroidea o PTH, que indica a los osteoclastos que liberen calcio en la sangre. Y una vez que los niveles de calcio se normalizan, la tiroides envía otra hormona, la calcitonina, para decirle a los osteoclastos que dejen de liberar calcio porque ya tenemos suficiente, muchas gracias. Más información aquí (en inglés).

La salud general de nuestra tiroides también es importante para nuestros huesos, ya que la tiroides aumenta la producción de energía de todas nuestras células, incluidos los osteoblastos y los osteoclastos. De hecho, existe una relación entre las enfermedades relacionadas con el mal funcionamiento de la tiroides y la osteoporosis. Ya sea que una persona padezca de hipotiroidismo o de hipertiroidismo, es importante que se someta a una prueba de densidad mineral ósea. Consulta el estudio aquí (en inglés).

Órganos reproductores masculinos y femeninos.

Las hormonas sexuales también tienen un gran impacto en las células óseas.

Tanto el estrógeno como la testosterona influyen en nuestra masa y resistencia óseas, por lo que cuando nuestro cuerpo produce menos de estas hormonas, aumenta el riesgo de osteoporosis.

El estrógeno actúa tanto sobre los osteoclastos como sobre los osteoblastos, inhibiendo la degradación ósea y estimulando la formación ósea. De hecho, es el estrógeno en los niños lo que conduce al crecimiento; luego, al final de la pubertad, hay una alta concentración de estrógeno que cierra las placas del cartílago al final de los huesos largos (también conocidas como placas de crecimiento), deteniendo así el crecimiento.

En las mujeres posmenopáusicas, a medida que disminuyen los niveles de estrógeno, la actividad de los osteoblastos disminuye, mientras que los osteoclastos continúan degradando los huesos. Por lo tanto, los osteoblastos no pueden seguir el ritmo y es entonces cuando los huesos comienzan a volverse porosos.

La testosterona se puede convertir en estrógeno en nuestras células grasas. Dado que los hombres tienen más testosterona que las mujeres, los niveles de estrógeno en los hombres mayores suelen ser más altos que en las mujeres posmenopáusicas. La testosterona también ayuda a que nuestros músculos crezcan, lo que ejerce presión sobre nuestros huesos y aumenta su resistencia. Sin embargo, los hombres también producen menos testosterona a medida que envejecen, lo que también aumenta su riesgo de desarrollar osteoporosis.

Más información (en inglés).

1/3 de mujeres y 1/5 de hombres de 50 años o más sufrirán fracturas por osteoporosis.

Cada año se producen hasta 37 millones de fracturas por fragilidad en personas mayores de 55 años a nivel mundial. ¡Eso equivale a 70 fracturas por minuto! La mayoría de las fracturas de cadera ocurren entre los 75 y los 79 años, y alrededor del 75 % de ellas afectan a las mujeres.

Las fracturas de cadera provocan dolor crónico, pérdida de movilidad y pérdida de independencia. Alrededor del 20 % fallece en el plazo de un año tras sufrir este tipo de fractura.

Mientras que el riesgo de cáncer de mama en todo el mundo es de 1 por cada 9 mujeres, el riesgo de sufrir una fractura de cadera es de 1 por cada 6. Ver más estadísticas importantes (en inglés).

¿Los estrógenos vegetales ayudan tras la menopausia? ¡Sí! Descubre la ciencia.

Las isoflavonas presentes en la soya o soja son una forma de estrógeno vegetal y, a diferencia de la terapia hormonal que aumenta el riesgo de cáncer de mama, las isoflavonas reducen el riesgo de este y otros tipos de cáncer al tiempo que aumentan la actividad de los osteoblastos.

Esta revisión técnica (en inglés) puede tranquilizarte en lo que respecta a toda la mala fama que rodea a la soya. En realidad, la soya no causa cáncer, problemas de tiroides ni “senos masculinos”.

A su vez, esta revisión sistemática (en inglés) descubrió que 75 mg/día de isoflavonas aumentó la densidad mineral ósea en un 54 % y redujo la pérdida de minerales en un 23 % en mujeres posmenopáusicas. Esta revisión sistemática y metaanálisis (en inglés) descubrió además que los mejores efectos se obtienen con los suplementos de genisteína, un tipo de isoflavona de soya. Y esta otra revisión sistemática y metaanálisis (en inglés) descubrió que las intervenciones con isoflavonas, especialmente las que contenían al menos 50 mg/día de genisteína, eran eficaces para mejorar la densidad mineral ósea en mujeres posmenopáusicas.

Aunque estos estudios se basan en suplementos alimenticios, la realidad es que podemos obtener estos nutrientes directamente de su fuente alimenticia.

½ paquete de tofu – 53 mg de isoflavonas y 36 de genisteína

½ paquete de tempeh – 49 mg de isoflavonas y 28 de genisteína

1 taza de leche de soya – 30 mg de isoflavons y 17 mg de genisteína

1 taza de edamame – 24 mg de isoflavonas y 12 mg de genisteína

Más información aquí (en inglés).

La soya también es una buena fuente de calcio. El tofu elaborado con carbonato cálcico puede aportar a una mujer posmenopáusica el 86 % de sus necesidades de calcio. Prueba nuestra calculadora nutricional personalizada para la soya aquí.

Estudios demuestran que los productos lácteos no reducen el riesgo de osteoporosis.

Sí, es innegable que los productos lácteos son ricos en calcio, fósforo, potasio y magnesio. Pero también lo son muchos otros alimentos no lácteos. Entonces, ¿qué ha convertido a los lácteos en el grupo de alimentos preferido para la prevención de la osteoporosis? El marketing. Los datos cuentan una historia distinta.

Este estudio de cohorte de 2021 (en inglés), realizado con 1140 personas con una edad media de 64 años, no encontró ninguna correlación entre el consumo de lácteos y la resistencia ósea, excepto en el caso del consumo de queso en las mujeres, que se asoció con la pérdida de densidad mineral ósea.

Esta revisión sistemática y metaanálisis de 2019 (en inglés) concluyó que un mayor consumo de leche y productos lácteos no se asociaba con un menor riesgo de osteoporosis ni fractura de cadera.

Además, este metaanálisis de 2023 (en inglés), realizado con casi 500 000 adultos, descubrió que beber 200 g de leche al día se asociaba con un riesgo de fracturas de cadera 7 % mayor y que beber 400 g al día se asociaba con un riesgo 15 % mayor.

Por lo tanto, la leche no es la solución y, de hecho, podría empeorar la situación. En su lugar, deberíamos comer alimentos como los mencionados anteriormente para cubrir todas nuestras necesidades de ingesta de minerales. Además, hay otra fuente potencial de calcio. Ve el siguiente recuadro.

Agua filtrada como fuente de calcio y magnesio.

El agua podría ser una gran fuente de calcio y magnesio.

¿Has visto esa capa blanca que se acumula en la ducha o regadera? ¡Es calcio! Sí, el mismo calcio que necesitamos para nuestros huesos y otras funciones importantes del organismo. La presencia de este y otros minerales en el agua se denomina dureza del agua. Pero no todas las zonas tienen las mismas cantidades. Por eso, varias empresas de filtros de agua ofrecen mapas interactivos en internet para que puedas averiguar cuál es la dureza del agua donde vives. También puedes comprar un kit para analizar la presencia de calcio y magnesio en el agua de tu casa.

El gobierno de Estados Unidos tiene este antiguo mapa de 1975, que nos puede dar una idea.

Al comprar filtros para tu agua potable, asegúrate de elegir filtros que conserven el calcio y el magnesio presentes de forma natural en tu agua. También hay algunas marcas que añaden calcio y magnesio al agua después de filtrarla.

El agua embotellada también puede contener calcio y magnesio, pero de ser así, lo indican en sus etiquetas.

¿Y cuál es la relevancia de tener calcio en el agua? Hagamos los cálculos. Si tenemos agua moderadamente dura en nuestra zona, por ejemplo, podríamos estar ingiriendo entre 50 y 75 mg de calcio por vaso de agua. No parece mucho, pero 50 mg por 8 vasos de agua son 400 mg. ¡Eso sí que es una cantidad significativa!

¿Quieres saber más? Este estudio (en inglés) concluyó que las aguas minerales ricas en calcio son una valiosa fuente de calcio altamente biodisponible para nosotros. Y este estudio (en inglés) también descubrió que el calcio del agua mineral puede favorecer la mineralización ósea e incluso inhibir la desmineralización ósea.

El ejercicio o la falta de determinan la salud de nuestros huesos.

El ejercicio, o la falta del mismo, puede literalmente marcar la diferencia entre tener huesos sanos y fuertes o débiles. Tanto los ejercicios cardiovasculares como el levantamiento de pesas y los ejercicios de equilibrio, nos ayudan a fortalecer nuestros huesos y músculos. Y tener músculos fuertes también contribuye a proteger nuestros huesos.

Ojo, hay un ejercicio que no ayuda mucho a la salud ósea: la natación. Aunque es excelente para la salud cardíaca y el acondicionamiento físico, al no suponer una carga de peso, no ayuda a fortalecer los huesos en sí. Para fortalecer nuestros huesos, necesitamos soportar peso, ya sea el propio o peso añadido.

Descubre cuánto ejercicio deberían hacer tú y tu familia.

Refuerza tus articulaciones aumentando tu nivel de colágeno.

El dolor de rodilla es bastante común y suele ser causado por esguinces o distensiones de ligamentos, desgarros de cartílago o tendinitis. La mejor manera de mantener el tejido conectivo sano, fuerte y flexible es aumentando nuestro nivel de colágeno. La buena noticia es que nosotros mismos podemos producir esta proteína con la ayuda de vitamina C, zinc y cobre.

Citas bibliográficas

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