5 tips para que tus hijos disfruten de comidas caseras saludables
Atención mamá o papá, si estás aquí, es probable que hayas pasado por esta situación varias veces:
Te pasaste horas en la cocina siguiendo una receta que estaba supuesta a tomarse solo 30 minutos, ¡pero tiene más de 20 ingredientes y al menos cinco pasos diferentes! Lavaste tus verduras, las picaste (¡eso se lleva un montón!), las asaste en la estufa, preparaste algún cereal y legumbres. También hiciste una salsa para chuparse los dedos, lo mezclaste todo, ¡y hasta decoraste el plato! Es broma, ¿quién tiene tiempo para eso? En fin, básicamente hiciste un gran esfuerzo para preparar una comida deliciosa y saludable para tu familia. ¡Ahora, te mueres de hambre y agotamiento! Pero, tu hijo mira el plato que le serviste con recelo. Toma la porción más minúscula con su cucharita, y apenas la toca con su lengua cuando te dice las palabras más temidas: “No me gusta”.
¡A todos nos ha pasado! Y es normal sentirnos increíblemente derrotados y desmotivados. ¿Vale la pena tanto esfuerzo? En el fondo, sabes que la respuesta es un sí rotundo. Pero, como todo en la vida, hay que pasar por un proceso de prueba y error.
Vamos por partes. Si estás empezando a agregar más alimentos integrales de origen vegetal a tu menú familiar, probablemente estás aprendiendo muchas técnicas de cocina nuevas. Por lo tanto, al principio te llevará más tiempo preparar estas comidas. Además, si cocinas para toda tu familia, tendrás que lidiar con diferentes preferencias. Tal vez a los adultos les gusten los sabores intensos, mientras que los niños prefieran los sabores suaves. Y luego, por supuesto, es posible que algunos miembros de tu familia no estén muy entusiasmados con este cambio y prefieran seguir comiendo los alimentos a los que están acostumbrados y que posiblemente no son muy sanos que digamos.
Respira hondo y recuerda tu “por qué”, es decir, lo que te motiva a seguir esta nueva trayectoria alimenticia. Ahora, exploremos estos sencillos consejos para que tus hijos se animen a comer tus comidas caseras saludables.
1. Al principio, elige recetas sencillas
Cuando busques recetas nuevas, recuerda que antes de correr hay que aprender a caminar. Al principio, cocinar alimentos integrales puede resultar abrumador. Por eso, busca recetas que tengan una lista de ingredientes corta y pasos de preparación sencillos. Esto no es solo para que te esfuerces menos en la cocina. De hecho, ¡los niños prefieren las comidas que tienen pocos ingredientes! Lo mismo se aplica a las hierbas y especias, no uses demasiadas. A los niños no suelen gustarles los sabores fuertes, así que prepara los alimentos con pocos condimentos para ellos y añádele más a las raciones de los adultos por separado. En casa, a mi marido le encantan los condimentos así que siempre agrega más después de servirse. ¡El curry es su favorito!
2. Sirve los alimentos por separado
Los niños más pequeños prefieren que los elementos de su comida estén separados en su plato. Esta es una de las principales razones por las que suelen no gustarles las comidas complejas. Ellos prefieren reconocer y aprobar lo que comen, en lugar de probar lo “desconocido”. Cuando prepares las comidas familiares, deja algunos de los elementos separados para los más pequeños en casa, antes de mezclar el resto. Este también podría ser un buen momento para añadir condimentos adicionales para los adultos.
3. Incluye alimentos que ya les gusten
No todos los niños son iguales. Quizás tengas un hijo aventurero al que le guste probar cosas nuevas. Sin embargo, por lo general, a los niños les gusta comer lo que ya conocen. Si cambias radicalmente sus comidas, será difícil que te sigan de inmediato. Mejor asegúrate de incluir en sus platos alimentos que ya les gustan. Por ejemplo, si les gustan los frijoles, prepara una olla de frijoles e incluye guarniciones de verduras, como brócoli o espárragos a su plato. Si les gustan los camotes o batatas y el aguacate, asegúrate de incluirlos en sus platos junto con algo nuevo.
4. Agrega alimentos nuevos poco a poco
Aunque es importante darles a tus hijos alimentos que ya conocen y disfrutan, también es importante que prueben alimentos nuevos. Cuando prepares sus platos, asegúrate de incluir al menos un elemento nuevo, como una verdura, un cereal o una legumbre que no hayan probado antes, o un alimento que ya conozcan pero que esté preparado de forma distinta. En cuanto a las hierbas y especias, puedes empezar por espolvorear un poco sobre uno de los alimentos. Si les gusta, puedes irlo incorporando con más frecuencia mientras les das a probar otros nuevos. La clave está en mantener un equilibrio entre lo que les resulta familiar y lo nuevo.
Algo que siempre ayuda es llegar a un acuerdo con tus hijos: ellos deben probar todo lo que les sirves, pero si no les gusta, lo pueden dejar.
5. Involucra a tus hijos en la selección y preparación de los alimentos
A los niños les encanta participar en la toma de decisiones en casa. Así que, ¡involúcralos en la planificación de las comidas! Pregúntales qué alimentos les gustaría comer esta semana o al día siguiente. Llévalos al supermercado y pídeles que te ayuden a elegir las frutas, verduras y otros ingredientes. Cuando prepares y cocines los alimentos, asígnales tareas acordes con su edad. Serán mucho más propensos a comer una comida casera si han participado activamente en su elaboración. ¡Y también se sentirán orgullosos del resultado final!
Comenzamos este artículo describiendo una situación típica por la que pasan la mayoría de los papás y mamás cuando hacen la transición a hábitos alimenticios saludables. Ahora, imagínate esta nueva situación:
Tú y tu familia eligen juntos el menú de la semana. Durante el fin de semana, van de compras y los niños ayudan a seleccionar las frutas, verduras y otros ingredientes. Tú también aceptas sus sugerencias nuevas y saludables. Una vez en casa, cada uno se encarga de una tarea diferente, desde desempacar hasta lavar las frutas y verduras, y guardarlas. Tus hijos participan en la preparación de las comidas. Algunos pueden ayudar a pelar o cortar los ingredientes; otros pueden mezclar o incluso servir los alimentos ya preparados. A la hora de comer, todos saben lo que les espera y todos comen con gusto. Quizás no todos se terminen todo lo que tienen en su plato, pero todos prueban cada elemento nuevo al tiempo que disfrutan de alimentos que ya conocen.
Obvio, yo también soy mamá, y sé que los niños pueden cambiar de opinión incluso sobre los alimentos que ya les gustaban, haciendo que este hermoso escenario no se lleve a cabo a la perfección cada vez. Pero no pasa nada, al día siguiente podemos intentarlo de nuevo. Son gajes del oficio de ser mamá o papá. Y, créeme, aunque no todos los días sean perfectos, hacer esto con regularidad te ayudará a lograr tu objetivo de que tu familia coma y disfrute los alimentos saludables. Estarás criando a tu familia para que vivan su vida siendo NutriSavvy.

